El síndrome de Peter Pan (1)
October 25, 2006Recuerdo, ahora que me hago mayor, mis días de colegio e instituto. ¡Qué grandes años! ¡Cuántas experiencias nuevas! ¡Cuántos amigos! Yo hace ya mucho tiempo que descubrí que tenía el síndrome de Peter Pan, ése que no quería crecer nunca… y con razón.
Lo que aquí vengo a recordar son esos momentos cuando éramos pequeños y todo lo que no fuera nuestro propio regocijo nos resbalaba. Yo creo que ha sido algo general en todos los chicos - y supongo que en las chicas-, sobre todo, en la época que íbamos al colegio.
Por ejemplo, cuando un niño, que podría ser yo -o tú-, era visto hablando con una chica, ya fuera por el motivo que fuera, y los compinches le veían, solían decir cosas del estilo: "¡Es su novia!", "¡Seguro que se besan!", y, una de las que más se clavó en mi mente, que decía algo así como: "¡Ya se han casao!". Por supuesto, el niño ése, para demostrar antes sus amigos su hombría y que seguía odiando a las mujeres, contestaba:"¿Yoooo? ¡Una mierda!", "¡Pero si yo odio a las mujeres!", "Nunca voy a tener novia, ¡lo juro!", o la famosísima y siempre válida: "¿Qué me va a gustar? ¡Si es una puta!". Pero esto no era suficiente y todos seguían calentando al pobre niño; además, recurrir a la violencia tampoco funcionaba, y de ahí la frase: "Los que se pelean se desean". Ésta, en concreto, a mí me cabreaba bastante xD.
En fin, que todo era un ten con ten continuo y, a veces, hasta estresante. Pero eso sí, ¡quién no haya vivido todo esto no ha tenido una infancia plena y feliz! Así que si alguien no lo ha experimentado, probablemente, de mayor acabe siendo asesino en serie u homosexual - sin acritud para con ninguno que sea una cosa o la otra-.
– ¿Quién ganará esta vez? –
Lamentablemente, todos crecemos, y estos sentimientos tan tiernos se van desvaneciendo y van dando pasos a otros más macabros y tenebrosos. Al final todos terminamos renegando de nuestros pensamientos primigenios, y nos enamoramos, y salimos con chicas… ¡y hasta las besamos! ¡Somos unos traidores!… Y, entonces, recuerdo mi inocente infancia: ¡qué feliz era y qué tranquilo estaba! Sin preocupaciones y sufrimientos causados por esa terrible plaga a la que llaman amor, que al fin y al cabo, viene a corromper nuestras almas.
Y pensando en todo esto, me vino la inspiración para crear el soneto que, a continuación, os pongo. Espero que lo disfrutéis… yo lo hice mucho.
TRAJANO - DE COMO EL AMOR CRECE CON UNO MUY A SU PESARNace el joven libre, e inocente crece:
la pubertad le pone la simiente
que un día el destino enciende, y siente
que algo va mal… y aun así obedece.¡Pensemos! ¿Qué es lo que el amor ofrece?
Todo es engaño, porque el amor miente,
y el alma lo sabe, mas lo consiente,
¡qué hasta la razón se huye, y enmudece!¿Y qué hay de todo el tiempo que ha robado?
¿Dónde se halla? Las horas son minutos
para cualquiera que esté enamorado.Esta es la semilla que hemos regado,
que de la nada crece y da sus frutos:
la cuidamos, y así nos lo ha pagado.
No me digáis que, de vez en cuando, no echáis la vista atrás a estos años y se os escapa una sonrisilla o una lágrima. Y luego os miráis y os véis tan cambiados y creciditos… Este poema va dedicado a todos aquellos a los que, al menos por un día, les gustaría ser Peter Pan. Aunque todo sea dicho, cada época de la vida tiene su encanto.

