Pues nada, que no todo al final sale como uno desea. Después de más de un mes de acontecimientos de distinta índole, ayer se clarificaron muchas cosas. Algunos caminos se ensancharon, otros se estrecharon. Quizá las expectativas que yo tenía albergadas eran demasiadas, quizá no: quizá sólo estaba enamorado.
"No diga que tiene amor quien no tiene atrevimiento"
Una cosa sí es segura, y es que hice en todo momento lo que me pidió el cuerpo, siempre ilusionado, y que no me arrepiento absolutamente de nada de lo que haya dicho o hecho; a veces, las cosas salen cómo uno las habia pensado, otras no; está en nuestra mano aprender, volver a intentarlo, seguir adelante.
"¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?"
Vengo hoy aquí a desahogarme un poco, que para eso éste es mi blog. Espero que los venideros días traigan calma y sentido común. Los sentimientos a flor de piel y las palabras en caliente suelen traer malentendidos tontos pero que causan daño… y no lo digo por mí.
"De lo poco de vida que me resta
diera con gusto los mejores años,
por saber lo que a otros
de mí has hablado.
Y esta vida mortal y de la eterna
lo que me toque, si me toca algo,
por saber lo que a solas
de mí has pensado."
Traigo hoy aquí dos poemas clásicos y uno mío, que os comentaré brevemente. El primero de Quevedo, ¿quién si no? Soneto perfecto en todos los sentidos, seguramente la mayor expresión que nunca se ha escrito sobre el amor - tiene muchísimos más gualmente geniales que iré poniendo poco a poco- : indispensable leerlo. El segundo, el soliloquio de Segismundo de "La vida es sueño", de Calderón de la Barca; son treinta versos de una belleza inigualable y de una verdad apabullante, pues, ¿qué es la vida sino un sueño? Por supuesto, imprescindible.
El tercero y último es mío. Lo compuse hace como cosa de un mes, pero no lo di a conocer, de hecho, tenía pensado que nunca viera la luz, porque ese soneto era para mí, me lo dediqué a mí mismo, que también me merezco yo alguno. Al final, he decidido airearlo, y aquí está, compartido con todos vosotros. Espero que os guste.
Mas debo daros una última noticia, para algunos buena y para otros mala: no volveré a publicar cosas mías - ni sonetos, ni romances, ni nada- aquí ni en ningún sitio. Lo que vaya naciendo quedará en mi papel, en mi ordenador o en mi memoria, pero, casi con toda certeza nada de lo que escriba yo en un futuro cercano verá la luz. Lo mismo un día me retracto y vuelvo a poner cosas, mas no lo creo, al menos a corto y medio plazo. ¿Los motivos? Son cosas mías que, seguramente, no comprenderíais, pero debo agradeceros los ánimos y palabras bonitas que me habéis dedicado. ¡Gracias!
Sin más demora, os presento estos preciosos y sentidos versos:
FRANCISCO DE QUEVEDO - Amor constante más allá de la muerte
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía,
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido:
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
CALDERÓN DE LA BARCA - La vida es sueño (Soliloquio de Segismundo)
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
–Pedro Calderón de la Barca–
ALBERTO ROSA - Érase una vez
Sea una tierra ignota y un rey guerrero;
haya guerras, castillos y soldados,
mas tú y yo no hemos sido dibujados:
sé tu princesa, sea yo caballero.
Sea el nacimiento de un verso sincero;
haya notas en papeles manchados,
y en una mesa de aires desgastados
sea yo la pluma, sed vos el tintero.
Sé la melodía de mi canción,
sed aire puro y limpio que trae el viento,
mas que el sueño no engañe la razón,
porque aún me faltas tú en este cuento;
y así todo, llegué a la conclusión:
no tiene amor quien no tiene atrevimiento.
Bueno, he aquí todo lo que hoy quería decir, y a fe que lo he conseguido. Personal y sentimental, ¿y para qué más?
PD: Si lees esto, y deseo que así sea, espero que eso que dijiste no fuera en serio. ¿Realmente no podremos acercarnos para saludarnos, darnos dos besos, ser agradables o hablar como dos amigos, por temor a que se pueda "malinterpretar"? ¡Dios mío! ¡Espero que no! Creo que ya somos mayores, y esas cosas las abandonamos en la adolescencia. Cuando me veas, encontrarás en mí a alguien dispuesto a todo, con mi mejor sonrisa y con las brazos abiertos. ¿Quedaré al final yo como un gilipollas? ¿O no? No tengo ni idea, y creo que ni me importa. Pero sí puedo decir: ¡Deseo que seas feliz!