¡Quiero aprender un poco de Mendoza!
March 11, 2007¡Pardiez! Que ya tenía yo ganas de volver por aquí y abrir un conducto por el que dejar fluir a su libre albedrío los sentimientos y anhelos que me embargan y que, con tanta frecuencia, me arrancan del mísero suelo hacia cotas demasiados elevadas, haciendo a la inexorable caída más dolorosa si cabe.
No os asustéis, no me he vuelto loco. Este comienzo, tan del estilo de la Introducción Sinfónica de Bécquer, es algo que siempre quise hacer y que ya he hecho
. ¿Quién sabe si en el futuro se repetirá de una manera más esmerada y prolija?
Pero basta de circunloquios y pasemos a ocuparnos del tema que hoy nos trata. Sí, pues que ya he averiguado cómo quiero ser. Tantos años de erráticos pasos han venido a descubrirme cómo debería ser y comportarme con el género femenino, que en gran número así lo merece. Los desatinos y sinsabores sufridos en carne propia así lo han provocado. ¡Válgame Dios! ¡Qué acaso soy yo el menor culpable de todos! Espero que no suene esto a lamento, pues no lo es: es una reflexión en voz alta, testimonio vivo de un alma. He dicho en multitud de ocasiones que, primero, no me arrepiento de nada lo que he hecho, es más, lo volvería a hacer con el mísmo ímpetu y espíritu; segundo, yo no tengo miedo a nada ni nadie, que las cosas vengan cómo el destino convenga, que ya me haré yo cargo de afrontarlas y de aprender de ellas.
Yo quiero ser Mendoza. ¡Sí, señor! Y dentro de unos momentos vosotros también querréis serlo. Aunque este personaje pueda parecer un desalmado, ensequida veréis que se puede y se debe aprender mucho de él. Es un extracto de la obra de teatro de José de Espronceda Amor venga sus agravios, que encarecidamente os recomiendo. Después de leerla, quién no quiera ser un poquito Mendoza, o miente o es una chica.
Os pongo en contexto. Hablan Pacheco y Mendoza en un parque donde suele haber ligoteo. Éste último acaba de volver a España después de estar luchando en Flandes. Hablan de aquella tierra.
JOSÉ DE ESPRONCEDA - EXTRACTO DE AMOR VENGA SUS AGRAVIOS
PACHECO: Tienes razón, y ya estarías harto de aquella vida, pero… ¿Cuándo has llegado?
MENDOZA: Ayer mismo; y antes, como se suele decir, de quitarme las espuelas, he venido al parque esta mañana a recordar aquellas felices en que tantas y tan buenas aventuras corrimos. Te aseguro que este parque y las mañanas de mayo han sido cosas que nunca he podido olvidar.
PACHECO: Lo creo: en Flandes como no hay mes de mayo…
MENDOZA: Allí hace un frío en este tiempo, que a estas horas por la calle no andan más que perros o soldados. Pero, hablando de otra cosa, tú conocerás todas estas muchachas: ¿ha habido muchas bajas? ¿Buenos reemplazos? Vaya, infórmame, porque yo te aseguro que hasta ahora no he conocido a ninguna, y estoy hecho un forastero en mi patria.
PACHECO: Pero creo que no tardarás mucho en hacer nuevos y útiles conocimientos, porque te vi, me parece, echar requiebros a una tapada…
MENDOZA: Sí; pura galantería: la costumbre de galán y de soldado. Pasa una mujer, ¡qué diablos!, algo le ha de decir uno. Pero te aseguro que vengo muy mudado de como fui. Tú sabes que entonces una mujer era para mí un ángel; ahora no es más que un mueble cualquiera, más o menos útil, más o menos incómodo.
PACHECO: Es decir, que ahora en vez de enamorarte tú, las enamoras a ellas, y en seguida las dejas sin misericordia.
MENDOZA: No, ni aún en eso pierdo el tiempo.
¿A qué estáis emocionados? ¿A qué no podéis esperar para salir a la calle y actuar como nuestro soldado dice? Si sentís curiosidad aquí va el enlace donde podréis leer la obra entera: Espronceda - Amor venga sus agravios. Sin más que decir, espero veros a todos otra vez por aquí. Un cariñoso abrazo
PD: El cuadro de anti-spam lo he cambiado de sitio. En vez de estar en la misma página de comentarios, aparece cuando le dáis a postear. Así, no tendréis que preocuparos por el tiempo que estéis escribiendo el comentario antes de que el numerito anti-spam caduque. Creo que así es más cómodo, pero podéis comentármelo a ver que os parece y cuál os gusta más.
