Primer post desde tierras herejes
August 31, 2007Dejé España atrás. Llegué a Holanda. Heme ahora mismo en Nijmegen-Nimega… luchando y sobreviviendo.
Lamento la tardanza transcurrida entre mi anterior post y éste para narrar las venturas y desventuras que desde que dejé Albacete acontecieron. Muchas son las causas que me han imposibilitado asomarme antes por este mi querido blog, tales como la atareada semana de introducción y la penosa conexión a internet de este edificio donde vivo. Mas estoy aquí, listo y dispuesto, para no retrasar ni un minuto más esta infame situación. Comienzo pues…
No aburriré a nadie con detalles sobre las largas jornadas de viaje; simplemente diré que todo salió a pedir de boca: ningún contratiempo o accidente que dificultara nuestro transitar. Llegamos a Amsterdan sobre las 8.30 del Jueves 16, y primera decepción: ¡lluvia recia a mediados de agosto! Sin duda, la ausencia de sol -aunque estos días no ha estado mal la cosa, pues lo esperábamos peor- y el continuo viento -una de las cosas que más odio de Albacete, por cierto- han oscurecido muchas de mis ilusiones. Pero a todo se acostumbra uno… aunque el inolvidable sol de España siempre está presente.
Los primeros días son durísimos, mucho más de lo que nadie pueda esperar o imaginar: todo lo que os cuenten es poco. Aunque casi siempre estaba ocupado con mis quehaceres diarios o dando vueltas, comprando o visitando en bici la ciudad, vivísimos sentimientos de nostalgia y melancolía abrumábanme, y crecían a límites insospechados cuando al otro lado de la línea oía las voces cálidas y emocionadas de mi adorada familia. Y sobre todo, la de mi madre. Alguna vez que otra vime en el borde.
Pero el espíritu de sacrificio era más fuerte que el de abandono. Costase lo que costase me esforzaría hasta el último aliento para seguir adelante, y lo he conseguido; puedo decir con la boca muy grande, que lo he conseguido. Mas sin duda, estar rodeado de gente tan maravillosa y generosa, tuvo mucho que ver en ello. ¡Gracias a todos!
Espero que de ahora en adelante las reflexiones vitales sean las mínimas posibles, que no me gusta darle muchas vueltas al coco, y esa fue precisamente una de las razones para salir de Erasmus: dejarlo un poco todo al libre albedrío.
Recuerdo los primeros días en esta tierra hostil y hereje, en los que anhelaba ser el temible duque de Alba, al mando de unos cuantos tercios con los que dar rienda suelta a mis primerizas ansias de destrucción, para poco a poco terminar pareciéndome más a Alejandro Farnesio, más pacífico que el primero.
Han en esta foto los primeros moradores de esta aventura Erasmus 07/08. Fuimos los primeros en llegar y, por ende, en dar la bienvenida a los siguientes; fuimos los pioneros en investigar el lugar: las tiendas de bicis, los lugares de marcha, los mercados… nada tenía secretos para nosotros; somos los veteranos, no sólo de Lent, lugar de nuestra residencia, sino de todos los estudiantes Erasmus. Somos, ¡por qué no decirlo!, una parte importante de este año. ¡Qué importante fue estar todos juntos desde el principio apoyándonos, y haciendo piña! Nos ayudamos todos mucho, siendo todo más llevadero, pues un compañero al lado, que está pasando lo mismo que tú, y que además conoce la lengua en la que te expresas, es algo que no tiene precio. Los nombres de los aventureros, de izquierda a derecha: Kiko (Madrid), Yo, las dos idénticas son Gis y Ger, que no son erasmus sino holandesas de las Antillas (nos ayudaron mucho al principio), Carlos (agachado, Valencia), Ernesto (Valencia), Asha (creo, Polonia), Gloria (Almería), Graciela (Madrid) y África (Almería). También estaba Álex (Albacete), que fue quién hizo la foto.
Sí, nosotros de alguna manera, hemos hecho historia.
Un beso y un abrazo fuerte para todos. Nos vemos por aquí.

