Réquiem por Juan Antonio Cebrián. Descanse en paz
October 24, 2007El mundo es hoy un lugar más feo. Y está más vacío. El mundo ha salido perdiendo. Juan Antonio Cebrián Zúñiga, nacido en Albacete el 30 de Noviembre de 1965, murió el sábado 20 de Octubre, a la jovencísima edad de 41 años. ¡Qué gran injusticia!
Me enteré de la noticia el sábado por la noche, y la primera sensación fue de incredulidad: uno más de tantos macabros rumores que circulan por internet. Pero luego miré la página de Onda Cero y vi su obituario. Un traicionero infarto nos privó de él y de su inteligencia. ¡Dios mío! ¿Por qué lo has permitido? Y me vino a la mente, como a todos sin duda, la figura de otras tantas personas que merecen y debían haber muerto antes que nuestro querido Cebrián. Será un pensamiento radical, pero no importa, es así como lo siento.
De alguna manera me he quedado huérfano. No he oído nunca programa de radio alguno salvo el de Cebrián: su mágico y divino "La Rosa de los Vientos". Empecé a oír el programa con 15 tiernos años, y ese estilo suyo, tan ameno, cercano y sencillo, me ilusionó. "¿Quién será este hombre que habla como los ángeles?", me decía a mí mismo. Y dentro de ese programa, hubo algo que volvió loco, que me sedujo hasta el punto de convertirse en una de mis grandes pasiones, si no en la mayor: sí, lo habéis adivinado, la HIstoria. La Historia la aprendí y viví con Juan Antonio Cebrián: fuera de toda esa retahíla de fechas y nombres, que la mayoría de la gente sólo ve, hay narraciones y acontecimientos únicos protagonizados por gente viva, y eso fue lo que Juan Antonio me hizo ver. Ya fuera en la radio, por supuesto con sus conocidos "Pasajes de la historia", o en papel con sus magníficos libros sobre Historia, preferentemente de la Historia de España, o con sus "Favoritos", Cebri me enseñó más que nadie. ¡Le debo tanto a mi maestro!
Ahora con 23 primaveras, me seguía haciendo falta él y su programa, y no es para menos: infancia, adolescencia y juventud las he pasado con Cebrián y su Rosa de los vientos. Ha estado conmigo en los momentos buenos y malos de mi vida. Es por ello que no se ha muerto un escritor o un locutor de radio, no; para mí se ha muerto un amigo al que no tuve la suerte y el honor de conocer. Pero todo se andará, que hay tiempo para todo.
Os remito ahora a la carta-confesión que mandé a su programa de radio al conocer su muerte. Lo hice para desahogarme y para unirme al llanto generalizado de cientos de miles de personas que formamos parte de la familia de "La Rosa de los Vientos". A todos un abrazo. ¡No permitamos que la memoria y el espíritu de Cebrían muera nunca!
Para J.A. Cebrián y la familia de La Rosa de los Vientos. Descanse en paz.
Eres mi amigo, aunque nunca te conocí. Eres la persona con la que más noches he pasado, y ha sido todo un placer oírte, aprender y divertirme contigo. Se ha ido alguien muy grande y especial, ¡qué injusto es el mundo! Desde los quince años hasta ahora que tengo veintitrés, he compartido todos los momentos de mi vida, buenos y malos, contigo… siempre estuviste presente en tus libros o en tu voz. Me enseñaste tanto y tan bien… Si la Historia es ahora mismo para mí una pasión, lo es gracias a ti: ese lenguaje ameno, sencillo y divino, me emocionó… ¡Ay querido maestro! ¿Entendéis ya por qué era, y es, mi amigo?
Siempre me he preguntado cómo me habría sentido si hubiera vivido la muerte de Pérez Galdós… Ahora, tristemente, lo sé, porque para mí significas tanto como nuestro adorado novelista. (Nos une, Juan Antonio, la pasión por él y el estar marcados por su inmenso "Trafalgar"). Tú le dedicaste un merecido y sentido pasaje de la historia: ¿quién realizará ahora el tuyo, amigo mío? ¿Quién escribirá ahora sobre ti siquiera con la mitad de maestría con que nos tenías acostumbrados?
Espero verte cuando el destino así lo quiera, y que me firmes los libros que no pudiste hacer en vida (ojalá y me los puedas dedicar todos, pues todos son distintos y geniales). ¡Oh, paisano! Que siempre decías con orgullo que eras de Albacete, y hablabas con ternura y cariño de esta tu ciudad que te quiere. ¡España entera tiene tanto que agradecerte!
Espero que ahora estés en el cielo con otros grandes de la historia, porque sin duda te mereces un lugar entre ellos. Un eterno abrazo cargado con todo mi cariño, querido Cebri. Dios vele por tu mujer y tu hijo, ya que no veló por ti.
Te echará muchísimo de menos, Alberto de Albacete.
Quizá algunos no lo entendáis, pero me ha afectado muchísimo su muerte. Era alguien tan grande en todos los aspectos, tan noble y honrado, en fin, no conozco a nadie que mereciera menos morirse que él. Durante estos días he estado triste y se me han derramado unas cuantas lágrimas, pero ¿qué queréis?, se me ha ido mi querido paisano, se ha ido Cebrián.
Un abrazo a su esposa, al equipo de "La Rosa de los Vientos" y, sobre todo, a su hijo Alejandro (que sepas que tenías y tienes un padre estupendo y amado por muchísima gente).
Descansa en paz, Juan Antonio. Descansa en paz, y "encantado y feliz como una lombriz", querido Cebri. ¡FUERZA Y HONOR!
Jorge Manrique - Coplas a la muerte de su padre
Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte,
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;cuán presto se va el plazer,
cómo después, de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiera tiempo passado
fue mejor.
PD: Página homenaje a Juan Antonio Cebrián Zúñiga, con vídeos, poemas y últimas frases al maestro.
