Heme aquí otra vez
January 13, 2008Pues sí, se acabó el 2007. Y ya no volverá. Ha sido, sin duda, el año de mi vida. El mejor. Y se queda atrás, como un sueño, un espejismo, fantasmas incorpóreos de aire y luz. Como una pompa de jabón nació y se ha ido. Y aquí estamos, viviendo en el 2008. Aunque quién sabe si éste no será incluso mejor que el anterior…
No quiero darle mucha emotividad a mis palabras, pero es cierto que este año ha sido el punto de inflexión en mi vida. Me he dado cuenta de lo que soy, de lo que puedo llegar a ser, y de lo que no deseo ser. Ha sido un año duro, el desánimo con mi carrera, las muertes de Cebrián y de mi profesora de la academia de inglés… Pero también ha sido especial e intenso, apasionado y divertido: Erasmus en Nijmegen, viajes variados con amigos, muchas fiestas, amistades… Me vienen miles de sentimientos y recuerdos, y se agolpan todos a las puertas de mi memoria, luchando por salir primero, deseosos de abandonar la forma de la idea para transformarse en carne, y ser eternos. Es por ello que aquí estoy esta noche escribiendo sobre la vorágine de pensamientos que me abordan, intentando satisfacerlos a todos para, de alguna forma, satisfacerme a mí mismo.
A todos los que os asomáis por este blog de vez en cuando, os deseo de todo corazón que viváis un próspero y felicísimo año entrante de 2008: que todos vuestros deseos se cumplan y que el destino os depare un futuro colmado de bienes. Y a ver si se acuerda de mí otra vez…;)
Os traigo aquí uno de los poemas que más me han gustado e impactado en mi vida, obra del genial e inigualable romántico Bécquer. Responde la temática de la siguiente rima a una obsesión mía bastante frecuente: las ansias de ser eterno. De no merecer morir, de ser insustituible. ¡Qué bien lo dijo nuestro querido Unamuno, Miguel de!:
"Obra de modo que merezcas a tu propio juicio y a juicio de los demás la eternidad, que te hagas insustituible, que no merezcas morir."
¿Se acordará la gente de mí en un futuro? ¿Dejaré mi impronta en la memoria de alguna persona? ¿Se irá mi recuerdo junto con mi cuerpo el día que yo deje de existir? Estos pensamientos son los que a veces ocupan mi mente y, en ocasiones, me ahogan, sin llegar a asfixiarme, todo sea dicho. He aquí los sublimes versos:
GUSTAVO A. BÉCQUER - Rima LXI
Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?Cuando la trémula mano
tienda, próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?Cuando la campana suene
(si suena en mi funeral)
una oración, al oírla,
¿quién murmurará?Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa,
¿quién vendrá a llorar?¿Quién en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo
quién se acordará?
He leído en algún sitio que la melodía de este poema sería algo como: "es muy triste morir joven, y no contar con una sola lágrima de mujer". ¡Qué cosas! ¡Lo que habrá que oír y leer!
Y fuera de esta paranoia mental, tan propia de mí, deciros que estoy otra vez en Holanda, después de haber pasado unas Navidades estupendas con familia y amigos en Albacete, que he vuelto con las pilas recargadas, y que espero culminar este mi último mes Erasmus como se merece, con dos orejas, rabo, y por la puerta grande. ¡Que esto, estimada audiencia, es algo que sólo se vive una vez en la vida! ¡Pardiez!
Nos vemos próximamente por aquí. Saludos manchegos.
